Cargás lo que entra y lo que sale, y la app te dice cuánto deja cada actividad, dónde se te va la plata y cómo venís este año. Sin pelear con planillas.
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La mayoría de los campos se manejan con un cuaderno, una planilla que armó alguien hace años, o directamente de memoria. Funciona hasta que deja de funcionar.
Sabés cuánta plata hay en el banco, pero no si la ganó la hacienda, la agricultura o si la estás perdiendo en una.
Una fórmula mal copiada y los números dejan de cerrar. Y nadie se da cuenta hasta que ya es tarde.
Juntar facturas, sumar a mano, tratar de acordarse qué era ese gasto de marzo.
Fecha, cuánto, de qué es y de qué cuenta salió. Nada más. La app se encarga del resto.

Acá está lo que ninguna planilla te da fácil: el margen de cada parte del campo, por separado y con los costos de estructura aparte.

Saldos por cuenta, movimientos a plazo, y en qué proveedores se concentra tu gasto.

Esto no es un detalle técnico: es la diferencia entre confiar o no en dónde ponés la información de tu campo.
Los datos no viajan a ningún servidor nuestro. No los vemos, no los guardamos, no podemos dárselos a nadie.
La copia de seguridad se sube sola a tu cuenta de Google. Si se rompe la máquina, entrás de otra y recuperás todo.
Bajás todo en un archivo con un botón. Si algún día dejás de usarla, tus datos se van con vos.
Un precio, todo incluido. Sin permanencia.
El primer mes te lo hago sin cargo para que la pruebes con tus números de verdad.
Escribime y coordinamos. Te ayudo a pasar lo que ya tenés cargado y a dejarla andando en tu computadora.
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